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Llevo 20 otoños sobreviviendo al mundo y viviendo en el medio de la nada, mientras plasmo el mundo en palabras desde mi punto de vista.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La forma en que él te mira...

... es ridícula y sé lo incorrecto que suenan esas palabras de mi boca, pero es mi verdad. La forma en que él te mira no es suficiente, tal vez él no lo sepa, pero tú y yo sí, al igual que el resto de tu entorno. Él no podría mirarte como lo he hecho y lo afirmo, no porque todos miremos diferente, sino por la historia que tenemos. Cariño, él no ve lo que yo vi por primera vez. Él no mira dentro de ti, no mira tu bella alma, no mira más que tu exterior y es, en extremo, inválido. La forma en que él te mira es como la forma en que un niño mira su juguete favorito, no lo culpo, es inevitable no dar esa mirada a tal belleza inigualable. Pero creo estar seguro de que nadie te verá y notará lo que yo en ti. Mis ojos han conocido más de nueve facetas de tu rostro y ellas me han permitido ver más allá, más allá de lo que nos rodea. Te he visto emocionada por una alegre noticia. Te he visto preocupada, cuando no logras saber qué sucede, o cuando miras al mundo derrumbarse, o cuando normalmente permites que nuestros hijos salgan a domar riesgos. Te he visto divertida, incluso en tiempos críticos. Te he visto llorar porque tu alma ya no soportaba tanto dolor, o porque era demasiada alegría, aunque contados son esos casos. Te he visto enojada por situaciones en las cuales, en ocasiones, me encontraba involucrado. Te he visto sufrir por no poder lograr algo o porque hay cosas que no dependían de ti, aunque así lo desearas. Te he visto sonrojarte por halagos que recibes o porque decía yo algunas verdades bastante fuertes, recordando una alguna anécdota. Te he visto nerviosa, mordiéndote el pulgar de tu mano derecha. Te he visto frustrada, con tus manos pasando por tu cabello. Te he visto fruncir el ceño, sollozar, gritar, hacer pucheros y más. Te he visto decir que no, aunque tus ojos gritaban un "sí", o en viceversa. Te he visto aguantar, a pesar de estar rota. Te he visto buscar salida, a sabiendas de que no existía. Te he visto feliz, viviendo momentos únicos, con una gran sonrisa en tu rostro, una sonrisa sincera. Te he visto aguantar lágrimas porque fuerte eres, o porque debilidad no quieres demostrar. Te he visto en tus momentos de fragilidad, cuando finalmente te quebrabas porque decías "basta" y todo en ti demostraba ese cansancio. Te he visto con un montón de peso encima, lidiando con ello. Te he visto sin nada también, desnuda, y me refiero a cualquier ámbito, sin ropa o sin problemas, o sin ambos, por lo que me atrevo a decir que te he visto indefensa. Te he visto confiada, segura de ti misma, y también te he visto dudosa del siguiente paso a dar. Te he visto acertar y fallar, te he visto aprender y te he visto terca, aunque así es fácil verte. Te he visto con tu luz, te he visto tierna, te he visto tímida, te he visto dulce y amarga. Te he visto y eso es lo importante, te he visto de una forma que nadie entiende actualmente. Probablemente, ni yo lo entienda, pero te miro, aunque no lo creas, aunque no parezca, y te quiero así.

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