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Llevo 20 otoños sobreviviendo al mundo y viviendo en el medio de la nada, mientras plasmo el mundo en palabras desde mi punto de vista.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Las historias... ¿las escriben los vencedores? ¿Y los derrotados?

De cada historia, siempre hay dos partes, hay dos verdades, como mínimo, que pueden coincidir o no. Enfocándome en lo mencionado, podría ser la de los vencedores y los derrotados. Todo vencedor fue antes un derrotado y todo derrotado se transformó en un vencedor. Yo escribo sobre mis derrotas, mis victorias, mis avances, mis tropiezos. Escribo sobre todo. Creo que es tan importante escribir sobre las derrotas, más que de las victorias, porque siento que demuestra de lo que uno es capaz, del camino que atraviesa, de su lucha, de que no se rindió. Siempre hay una historia detrás de la victoria y hay que contarlo. ¿Quién dice que escribir no te ayude al ganar...? ¿Quién dice que ganar no es escribir? ¿O que ganar no es ser derrotado? Cualquier situación en la vida puede inspirar a escribir... y, sea del hecho que sea, victoria o derrota, lo que importa es que expreses lo que piensas o sientes, lo que viviste en ese preciso momento.

lunes, 10 de julio de 2017

Palabras sin acción.

No fueron las acciones, podría haberme matado con ellas y yo le perdonaría igual… Se trata de sus palabras, de cada una de ellas, de todas las que quedaron marcadas en mi mente, de las que me siguen atormentando con su recuerdo. ¿Y de qué vale? No hay arrepentimiento porque va a creer, hoy y siempre, que estuvo bien, porque no ve el daño, si no lo sufre. ¿Cómo? No lo sé, tal vez ni ella sabe... pero muchos, a esa actitud, le dicen egoísmo. ¿Será así...?

viernes, 7 de abril de 2017

Volcán y huracán.

No duramos mucho, no duramos, pero no puedo evitar recordarla ahora que mi corazón está vacío, roto, porque así se sintió ella. Yo soy su volcán, siempre lo seré… y hoy entendí por qué. Siempre estoy calmado, pero puedo explotar en cualquier momento y, cuando pasa, soy un desastre, no sólo para mí, pero para todos. Ella lo supo… siempre. Soy su volcán por eso y más, soy su volcán y ella es mi huracán, rompiendo el orden al pasar.

Pesadilla.

Tuve una pesadilla. Lo que más miedo me dio, no fue que pareciera real, sino que estaba solo. No había nadie escuchándome, ni intentando tranquilizarme. Y, por un momento, no supe que hacer… y tuve miedo.

lunes, 6 de marzo de 2017

Quiero que me recuerdes.

Quiero que escuches a Kudai y una imagen de mí aparezca en tu mente, que pase lo mismo cuando veas algo de color amarillo o azul. Cuando el sabor de la uva te recuerde mi bebida favorita o cuando te ofrezcan un postre, que el lemon pie aparezca recordándote que era mi favorito.Y que mi emoción llegue a tu corazón cuando Kelly Clarkson suene en la radio. O cuando Netflix suba nueva temporada de esa serie que empezamos mirando juntos porque no podíamos ver la misma película. O que, cada tanto, cuando cambies de canal en la televisión, caiga justo en el que están pasando Votos de Amor o Intensamente, sí, mis películas favoritas. O que pases por una librería y veas la nueva obra de Albert Espinosa, aquel escritor que tanto me gustaba. Ojalá todos los días vayas encontrando pequeñas cosas que te recuerden a mí, que te recuerden el error que cometiste de dejarme ir, de alejarme, de creer en otros antes que en mí. Quiero que recuerdes todo lo bueno pero lo malo también, que sientas esa confusión de la que fui prisionero. Pero seguro que no pasa. Porque tú jamás dejas que la melancolía entre, no dejas que el orgullo pierda, no te permites sentir nada que no puedas controlar, es como si no supieras ser... humana. Quiero que me recuerdes, quiero que recuerdes todo y, no es maldad, pero quiero que sientas lo que sentí, lo que me hiciste sentir. Todavía tengo secuelas de tu amor, de tu forma de ser. Todavía tengo miedo y no puedo huir más, me acorraló, me tiene contra la esquina y siento que se está apoderando porque la única persona que quería... le dio el poder de tirarme al suelo, le dio las armas para atacar en la debilidad, le dio la habilidad de fundirse con ella. Ya no soporto más golpes, dile que pare... para. Para y recuerda.