Me resulta increíble el arte que nace de los corazones heridos, de los corazones rotos, de los corazones vacíos. Todo lo negativo tiende a transformarse en una belleza ya sea en forma escrita, oral o en forma de pinturas, incluso en el movimiento de nuestros cuerpos. Es arte de pies a cabeza. Me incluyo dentro de la gente que hace eso, aunque desconozco si puedo llamar arte en su totalidad a mis trabajos, a mis trocitos.
A veces quisiera cambiar eso. Me gustaría poder expresarme fácilmente cuando traspiro alegría, cuando exhalo felicidad o cuando otro sentimiento positivo me domina, pero se vuelve tan difícil... será porque preferimos, me incluyo nuevamente, en disfrutar ese buen momento antes que ceder a inmortalizarlo en las palabras, lo dejamos en la memoria como si no fuera algo que podría verse afectado o perdido, tal y como sucede con, por ejemplo, los pendrives que almacenan información y que, cada tanto, tal vez por causa del tiempo o vaya a saber qué, pierden su contenido.
Este año me he propuesto ser más positiva y, en parte, creo que esto podría considerarse como parte de la meta, ¿no es así? Pensando en eso, empecé a ver que podía apostar a ser más abierta aquí y cumplir de mejor manera con el objetivo que poseía este blog al principio.
You should know...
- F L Ø R.
- Llevo 22 otoños sobreviviendo al mundo y viviendo en el medio de la nada, mientras plasmo el mundo en palabras desde mi punto de vista.
viernes, 4 de enero de 2019
miércoles, 19 de diciembre de 2018
Why don't you love me?
Cuando pensaba en la primera vez que me romperían el corazón, imaginaba a un chico que no sabía del amor o que no sabía valorar las cosas, las personas que tenía a su alrededor, pero nunca me imaginé que ese chico estuviera dentro del caparazón de mi padre.
Nunca en mi vida llegué a imaginarme, ni a pensar, que llegaría un momento donde vería una realidad distinta a la que veía. Es como si flotara en una nube gris que, aunque está llena de agua, no se libera. Es como esos sueños que nunca terminan, por más que quieras apretar el botón de stop o por más que quieras cancelar una acción como sucede en los videojuegos, por más que quieras revisar el historial y volver a otra página. Eso no va a pasar. Esto es la vida real. Y como siempre se dice... no existen los finales felices.
Pero podemos decir que los finales felices no existen para tantas cosas, pero creo que desde este punto es uno de los más tristes. Desde el punto de hija, decir que no hay final feliz en tu relación con una de las personas que te trajo al mundo es como sentir un escarbadientes molestando en el centro de tu corazón y que, cada tanto, decida moverse solo para hacerlo sangrar un poco más de lo que ya sangró, justo en el momento en que ya curaba.
Por más que intento convencerme de lo contrario, creo que cuando tu padre prefiere a su nueva pareja y los hijos de ella sobre su propia sangre, es inevitable pensar en el valor que tienes como persona o como algo más. Porque hoy y siempre... la vida giró, gira y girará entorno al amor, sea cual sea su tipo, y en el lugar que le demos.
Es increíble como algo negativo puede pesar sobre todo lo positivo que tanto tiempo te llevó construir, es como esa típica casa de naipes que se cae con tan solo respirar en su cercanía, es frágil.
Si hoy dejaste que tu orgullo ganara una vez más y no te importó, o no te pusiste a pensar en el daño que hizo a otra persona que no eras tú, déjame decirte que lo único que te va a quedar al final del día, si no es la soledad, es la locura y una roca por corazón.
Nunca en mi vida llegué a imaginarme, ni a pensar, que llegaría un momento donde vería una realidad distinta a la que veía. Es como si flotara en una nube gris que, aunque está llena de agua, no se libera. Es como esos sueños que nunca terminan, por más que quieras apretar el botón de stop o por más que quieras cancelar una acción como sucede en los videojuegos, por más que quieras revisar el historial y volver a otra página. Eso no va a pasar. Esto es la vida real. Y como siempre se dice... no existen los finales felices.
Pero podemos decir que los finales felices no existen para tantas cosas, pero creo que desde este punto es uno de los más tristes. Desde el punto de hija, decir que no hay final feliz en tu relación con una de las personas que te trajo al mundo es como sentir un escarbadientes molestando en el centro de tu corazón y que, cada tanto, decida moverse solo para hacerlo sangrar un poco más de lo que ya sangró, justo en el momento en que ya curaba.
Por más que intento convencerme de lo contrario, creo que cuando tu padre prefiere a su nueva pareja y los hijos de ella sobre su propia sangre, es inevitable pensar en el valor que tienes como persona o como algo más. Porque hoy y siempre... la vida giró, gira y girará entorno al amor, sea cual sea su tipo, y en el lugar que le demos.
Es increíble como algo negativo puede pesar sobre todo lo positivo que tanto tiempo te llevó construir, es como esa típica casa de naipes que se cae con tan solo respirar en su cercanía, es frágil.
Si hoy dejaste que tu orgullo ganara una vez más y no te importó, o no te pusiste a pensar en el daño que hizo a otra persona que no eras tú, déjame decirte que lo único que te va a quedar al final del día, si no es la soledad, es la locura y una roca por corazón.
martes, 4 de diciembre de 2018
The old...
Cuando la veo escribir, cuando la veo publicar, cuando lo dice... el modo en que hace todo eso, es así que descubro que una parte de su antiguo ser todavía habita en ella. Es una marca que no quiero que desaparezca jamás. Me ilumina. Es su parte más pura, al menos ante mis ojos porque así la conocí, con esa luz, esa energía, esa paz y ese entusiasmo.
Y ahora es cuando iría a hablarle, a decirle que quiero ser parte, como en los viejos tiempos, pero temo arruinar la pureza del momento; por eso, opto por permanecer en mi lugar y observarlo de lejos con una sonrisa totalmente sincera porque no hay nada más hermoso que ser parte de algo sin arruinarlo, que ver su principio y su fin sin ninguna alteración, que verlo ser...
Y ahora es cuando iría a hablarle, a decirle que quiero ser parte, como en los viejos tiempos, pero temo arruinar la pureza del momento; por eso, opto por permanecer en mi lugar y observarlo de lejos con una sonrisa totalmente sincera porque no hay nada más hermoso que ser parte de algo sin arruinarlo, que ver su principio y su fin sin ninguna alteración, que verlo ser...
martes, 27 de noviembre de 2018
Hasta luego.
A veces uno se ve en la necesidad de buscar algo más de lo que ya tiene o de encontrar lo que perdió. Supongo que es mi momento. No puedo seguir fingiendo que soy el mismo cuando no es así, por lo que pido perdón a quien corresponda... pero aunque no pretendo ser el mismo de antes, si quiero estar en un lugar mejor y eso creo hallarlo en una ausencia de días.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Papá.
Se suponía que ibas a ser el primer hombre que me generara confianza y, en lugar de eso, te encargaste de ser el primero en destruirla. Te encargaste de ser el culpable de la falta de confianza, de no poder ver a alguien sin dudar, de no ver sin segundas intenciones ajenas... todo porque no supiste tener valores que tus antepasados tampoco tuvieron, todo porque no supiste ser mejor que ellos.
Y ahora te crees mejor, más fuerte, más valiente, pero la realidad se resume a lo cobarde que sabes que eres, a lo cobarde que no quieres admitir que eres. ¡Qué rabia me da! Tu falta de empatía me hace entrar en cólera, siento las lágrimas correr por mis mejillas aunque no cae agua de mis ojos, siento mi sangre caliente aunque no esté físicamente herida ni esté sangrando, siento el puñal en el medio del pecho a pesar de que mi corazón sigue latiendo.
Lo peor de esto, es que intentes jactarte de tenerme como tu retoño, de mi personalidad, de mis acciones. Pero ya no quiero que se trate de eso. Me siento sucia cuando es así, no me gusta sentirme de esa forma. Y lo más bajo es que me hagas creer que quieres escucharme, que buscas comprenderme, para que cuando me expreso, minimices mis sentimientos, emociones y problemas. Si es así como crees que funciona una relación, ya mismo llamo al expreso de la despedida.
Y ahora te crees mejor, más fuerte, más valiente, pero la realidad se resume a lo cobarde que sabes que eres, a lo cobarde que no quieres admitir que eres. ¡Qué rabia me da! Tu falta de empatía me hace entrar en cólera, siento las lágrimas correr por mis mejillas aunque no cae agua de mis ojos, siento mi sangre caliente aunque no esté físicamente herida ni esté sangrando, siento el puñal en el medio del pecho a pesar de que mi corazón sigue latiendo.
Lo peor de esto, es que intentes jactarte de tenerme como tu retoño, de mi personalidad, de mis acciones. Pero ya no quiero que se trate de eso. Me siento sucia cuando es así, no me gusta sentirme de esa forma. Y lo más bajo es que me hagas creer que quieres escucharme, que buscas comprenderme, para que cuando me expreso, minimices mis sentimientos, emociones y problemas. Si es así como crees que funciona una relación, ya mismo llamo al expreso de la despedida.
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